Ibrahimovic ‘on the rocks’


ibrahimovic

Desde la tela de araña que siempre fue la Serie A italiana, llega al FC Barcelona Ibrahimovic. Anteriormente, ya comenté mi impresión acerca de la influencia que puede tener el sueco dentro del vestuario. En los fastos del triplete, Guardiola se preguntaba públicamente como podría motivar al equipo tras los éxitos conseguidos. Premios, reconocimientos y Mundial amenazaban con relajar el carácter de un equipo que hizo de la motivación y la fe su punto fuerte. El Real Madrid con sus Galácticos 2.0 y la llegada del genio sueco son un terremoto que facilitará la vida a Guardiola en este curso 2010. Desactivado (en principio) el virus de la autocomplacencia y con Zlatan de cuerpo presente, es hora de empezar a intuir como  evolucionará Ibrahimovic sobre el verde azulgrana.

Zlatan Ibrahimovic supone aire fresco en un club que, históricamente, tras una gran campaña a naufragado estrepitosamente. Tras Wembley y París el equipo blaugrana no se reforzó, con la esperanza de que ese conjunto que les había hecho campeones, no fuese sino el comienzo de un dinastía gloriosa. Bergkamp y Henry fueron, en su momento, los hombres elegidos para revitalizar el proyecto pero, por un motivo u otro, no se hizo el esfuerzo suficiente. La mentalidad culé suele refugiarse en el “si somos los campeones, que se refuercen los otros” como excusa para el inmovilismo y la manida autocomplacencia que sacude al club con cada gran triunfo, con su consiguiente repercusión en el campo: jugadores acomodados, presidentes triunfalistas que se dedican a ir de penya en penya mostrando los trofeos y, sobretodo, un entorno agitado en busca de motivos y razones para la debacle. Todo apuntaba a que este año la historia se repetiría; la falta de fichajes, el aire preelectoral que se empieza a respirar y un discurso institucional victimista y prepotente, remitía a viejos tics del pasado. Afortunadamente, el regreso de un Guardiola que ha vivido en sus carnes estas situaciones, ha reconducido la situación, retomando su papel de Jefe de Estado e imponiendo el movimiento en la plantilla como leit motiv de esta pretemporada. Pep sabía que sólo con la llegada de jugadores contrastados, revitalizaría un vestuario ya de por sí plagado de estrellas.

Ahora sí. ¿Qué aportará Ibrahimovic al juego blaugrana? Juego de espaldas, control del balón, gol, pegada, calidad… Nada nuevo que no hayamos oído ya a estrellas de la comunicación, becarios hambrientos o blogueros en apuros. Todo esto aportará el sueco, superando las prestaciones en el juego colectivo del desparecido Eto’o y aprovechándose del nivel que le rodea para marcar goles con asiduidad. Pero hay un aspecto en el que la llegada de Ibrahimovic se notará en el campo: la exigencia. El que siguiese ayer el partido del Real Madrid en la Champions del Verano (sic), advertiría que el juego de Cristiano Ronaldo desnudó a la mayoría de sus compañeros. El portugués, aunque fuera de forma, aporta con su juego una velocidad que Gago o Lass son incapaces de descifrar, dejando patente su incompetencia para dar un pase a todo aquello que no sea un cono. Evidentemente en el Barcelona la capacidad de pase y asociación no será el problema, pero la presencia de Ibrahimovic exigirá a los Messi y compañía una evolución en su juego.

messi+ibrahimovicCon el sueco ejerciendo de pivote en el arco del área, el clásico embudo en el que habitualmente deriva el juego blaugrana exigirá a los que le rodean a aportar más soluciones de las que venian ofreciendo. Messi, que cuando parte desde la banda derecha tiene tendencia a bascular hacia el centro, deberá dejar de darse cabezazos ante las defensas cerradas en busca de la jugada imposible, aprovechando los huecos que dejará Ibrahimovic y pidiendo más balones al espacio. Con Eto’o, nulo en capacidad asociativa, los recursos de Messi se basaban en buscar los desmarques en ruptura del camerunés o en el dribbling a la caza de la posición de gol. Ahora Ibrahimovic será el Messi del Bernabeu o de Roma, siendo él el que atraiga o fije a los centrales. Iniesta deberá dejar de ser tan generoso cuando pisa el área rival, pues tendrá la responsabilidad de definir las jugadas que cree Ibrahimovic. La temporada pasada, cada vez que el manchego entraba en la zona de peligro sus miradas iban dirigidas más a Eto’o que al arco, en parte porqué venía exprimido por una jugada que había iniciado él mismo. Bien jugando de volante o de extremo, Iniesta se encontrará ahora muchas veces en posiciones de ventaja dentro del área sin apenas haber intervenido en la jugada y debe dar un paso adelante en egoísmo y definición. Hay otros jugadores que, por su veteranía o por su cualidades innatas, mezclarán su juego con Ibrahimovic con más rapidez. Thierry Henry o Keita, habituados a buscar los espacios, vivirán más felices con el sueco distrayendo a la zaga rival y Xavi encontrará con más facilidad las espaldas de unas defensas que ya no tendrán a Eto’o marcándoles la línea del fuera de juego.

Guardiola buscaba motivación y los jugadores encontrarán exigencia. Ibrahimovic refresca el juego blaugrana y dotará de más recursos a un equipo que afronta el reto de  superar lo insuperable. Iniesta y Messi, los iconos del actual FC Barcelona, verán que el techo de sus carreras está mucho más alto de lo que esperaban: les toca evolucionar o quedarán retratados.


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